Empleados de Geokinetics trabajan cerca de su campamento base. A menudo se desplazan por caminos de tierra y cruzan por ranchos privados. Juan Montes/The Wall Street Journal

PIEDRAS NEGRAS, México—El conductor de Geokinetics Inc., una empresa de servicios geofísicos con sede en Houston que busca gas y petróleo en el norte de México, detuvo su camioneta a la entrada del campamento base de la empresa en una tarde reciente y le preguntó al guardia en voz baja: “Hola compadre, ¿Cómo va el día? ¿Cómo está tu compañero de oficina?”

“Bien”, dijo el guardia. “No se movió en todo el día. Ahí anda detrás”.

Cerca, un joven con una gorra de béisbol y un rifle de asalto AK-47 en mano se sentaba en cuclillas entres los cactus bajo la sombra de unos achatados árboles de mezquite. Su trabajo, dicen los trabajadores de Geokinetics, es vigilar para la organización criminal local conocida como Los Zetas, e informar a sus jefes sobre los movimientos de los empleados de la compañía y soldados que patrullan.

A medida México abre su sector energético a inversionistas privados después de 76 años del monopolio del gobierno, uno de los mayores obstáculos para las empresas extranjeras aquí no es la geología, las regulaciones o encontrar trabajadores capacitados. Se trata más bien de los violentos carteles de la droga que virtualmente controlan las áreas del norte de México donde los expertos dicen que hay grandes depósitos de petróleo y gas de esquisto.

“Me temo que las compañías petroleras que quieran venir a México van a tener que preocuparse tanto por la seguridad como por perforar”, apunta Carlos Elizondo, un experto en energía que fue recientemente nombrado miembro del consejo de administración (junta directiva) del ex monopolio estatal Petróleos Mexicanos, o Pemex.

Chris Faulkner, el fundador de Breitling Energy, empresa con sede en Dallas que produce gas de esquisto en el sur de Texas y otros sitios, agrega que “hay muchos retos con las empresas que van a México debido a preocupaciones de seguridad”.

Los trabajadores de Geokinetics informan que se han topado con restos humanos mientras realizaban obras exploratorias en los matorrales cercanos al campamento base de la empresa. El año pasado, dos ingenieros de la empresa fueron secuestrados para después ser rescatados posteriormente por la Policía Federal y efectivos de la Marina mexicana.

En 2012, un grupo de ocho hombres de una empresa privada mexicana de servicios petroleros desapareció mientras trabajaba en las bocas de pozos al sur de Nuevo Laredo, según informes de los medios de comunicación en esos momentos. Ni la empresa ni el gobierno mexicano hicieron en ningún momento comentarios sobre la desaparición.

Una joven ingeniera que trabajaba en otra empresa de servicio en la región petrolera de Chicontepec, en el estado costero de Veracruz, fue violada hace unos meses por una pandilla, según dos contratistas de servicio con conocimiento directo del incidente que pidieron no ser identificados.

En los seis años entre enero de 2008 y marzo de 2014, 12 trabajadores de Pemex fueron secuestrados, según un documento de la Procuraduría General que fue obtenido a través del instituto federal de transparencia mexicano.

Un vocero de Pemex dijo que no tenía cifras definitivas de secuestros.

“No hay un cliente cuya primera o segunda pregunta no sea sobre el tema de la seguridad”, anota Luis Fernando Gomar, un abogado de Strasburger & Price en Ciudad de México que se especializa en asuntos de petróleo y gas, en una reciente conferencia sobre la apertura de energía de México. “Uno tiene que determinar el nivel de riesgo. Es uno de los asuntos más importantes”.

Las falencias de seguridad de México sumadas a los difíciles tiempos económicos para la industria de gas y petróleo, y la violencia de los cárteles lo cual es un motivo para que muchas de las firmas más pequeñas que han contribuido a alimentar el auge energético del esquisto en Estados Unidos prefieran mantenerse alejadas, indicó Michelle Foss, una economista de energía en la Universidad de Texas.

“Si está reevaluando su portafolio y piensa que los 48 estados inferiores (de Estados Unidos) son territorio seguro, ¿por qué tomar el riesgo y entrar a México?” preguntó.

Desde finales de 2006, unos 100.000 mexicanos han perdido la vida en homicidios vinculados al narcotráfico y unos 22.000 adicionales han desaparecido. Aunque los homicidios ligados al narcotráfico parecen haber disminuido en los últimos dos años, otros crímenes como extorsión y secuestros han aumentado.

Pemex es a menudo blanco de extorsión o robo por parte del crimen organizado. Al conectarse ilegalmente a los oleoductos, los criminales se robaron 9,3 millones de barriles de petróleo y gasolina en 2013, equivalentes a alrededor de 1% de la producción anual total de Pemex y un incremento del 13% frente al año anterior, de acuerdo con registros públicos de Pemex. La pérdida fue cercana a US$1.000 millones, señaló la empresa.

No todas las empresas petroleras que van a México se encontrarán con los carteles. Buena parte del tesoro petrolero se encuentra en altamar en las aguas profundas del Golfo de México. Además, la mayoría de las petroleras internacionales afirman que quieren concentrarse exclusivamente en operaciones en altamar para evitar problemas como el crimen organizado, problemas de derechos de tierras, y corrupción a nivel estatal y municipal.

Para aquellas compañías que operarán en tierra firme, zonas del sur de México como los estados de Campeche y Tabasco son relativamente seguras.

Este año, el gobierno del presidente Enrique Peña Nieto envió 2.000 efectivos militares y 700 de la Policía Federal al estado fronterizo de Tamaulipas para apoyar a los más de 10.000 efectivos que ya han sido desplegados en ese estado y en estados vecinos. Una nueva división de la Policía Federal estará a cargo de ayudar a las empresas petroleras privadas a operar en la región, señalaron funcionarios públicos.

Empresas de servicios como Geokinetics, que ya trabaja aquí bajo contrato con Pemex, han desarrollado tácticas que van desde utilizar lenguaje codificado hasta contratar firmas de inteligencia y seguridad para lidiar con las organizaciones delictivas. “Cualquiera que venga aquí tiene que estar preparado para operar en un entorno muy agresivo”, expresó Ignacio Orozco, gerente general de Geokinetics en México. “Un primer paso fundamental es contratar a una empresa de seguridad que te ayude a hacer contactos sobre el terreno y solventar situaciones críticas”.

Grupo Cios, una empresa de inteligencia y seguridad dirigida por Francisco Ramírez, un ex teniente de la policía colombiana, provee a Geokinetics información diaria sobre las zonas que son seguras para ingresar y cuándo es mejor permanecer adentro. La firma emplea a pobladores locales para monitorear el movimiento de Los Zetas. “Nuestra ayuda es decisiva para las operaciones diarias de las compañías”, afirmó Ramírez.

Las camionetas que los trabajadores usan para desplazarse cuentan con sistemas de navegación GPS conectados a un centro de seguridad en Ciudad de México. Si una camioneta excede cierta velocidad o se sale de una ruta predeterminada, suenan las alarmas y el motor del vehículo para.

Cuando los dos trabajadores de Geokinetics fueron secuestrados, Grupo Cios rápidamente se comunicó con sus contactos del gobierno. En cuestión de horas, los trabajadores fueron hallados en una casa segura y rescatados, precisó Ramírez.

Francisco Caballero, el jefe del campamento base de Geokinetics, indicó que organizaciones delictivas altamente armadas han entrado ocasionalmente al campamento base para robarse gasolina, llantas y camionetas 4x4. “Mis consejos a los que quieren venir: mantén un perfil bajo, no te metas donde no te llaman, abre bien las orejas y ten la boca cerrada”, dijo Caballero.

Ramírez, el jefe de la firma de seguridad, señaló que bandas criminales como Los Zetas tiene relativamente poco interés en hacer la vida imposible para las empresas, en parte debido a que la llegada de empresas petroleras podría crear una nueva fuente de ingresos para ellos.

“Son parásitos”, dijo. “Las bandas saben que las compañías creamos gran parte de la riqueza en las comunidades que luego van a extorsionar”.

Geokinetics ha destinado unos US$2,5 millones, o alrededor de 5% de sus contrato con Pemex, para seguridad. Otros empresarios en la industria petrolera que operan en la región señalaron que los costos relacionados a la seguridad generalmente constituyen alrededor de entre 3% a 5% de los ingresos.

Orozco, el ejecutivo de Geokinetics en México, dijo que los márgenes de ganancias rondan 20%, similares a los de algunos contratistas de servicios petroleros que operan en Texas. Un factor positivo para las compañías es el bajo costo de la mano de obra mexicana: un trabajador local cobra alrededor de US$300 al mes, mientras que un trabajador estadounidense le costaría a la empresa entre US$1.500 y US$2.000.

“Una vez que sabes cómo operar en estos sitios, es rentable”, dijo Orozco.

—Laurence Iliff, en Ciudad de México, contribuyó a este artículo.